domingo, 24 de noviembre de 2019

Cienfuegos, la perla del Sur (1ª parte)

El grupo de viaje posa delante del Arco de Triunfo (1902) ubicado en el Parque José Martí. Con un cierto aire a nuestra Puerta de Alcalá, también se le conoce como Arco de los Obreros por erigirse gracias a la iniciativa del Club Revolucionario para festejar el advenimiento de la frustrada República de 1902.

"Cienfuegos sería un destino turístico exclusivo en cualquier país desarrollado. Salvando las distancias, es a Cuba lo que San Sebastián a España. Sede de la burguesía criolla junto a la Habana, Matanzas y Camagüey, el paso del tiempo no le ha arrebatado la huella de su antiguo esplendor".
CUBA MÁS ALLÁ DE FIDELJorge Moreta

Cienfuegos se encuentra a la orilla del Caribe, en la provincia de Cienfuegos que ocupa el centro-sur de la isla de Cuba. Limita al oeste con la provincia de Matanzas, al norte  con la provincia de Villa Clara, al este con Sancti Spiritus y al sur con el Mar Caribe. Actualmente tiene cerca de 400.000 habitantes. El centro histórico urbano de la ciudad de Cienfuegos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por  la UNESCO, en el año 2005, siguiendo los criterios de "intercambio de valores e importancia en la historia de la humanidad".

Palacio de Ferrer.
Ubicado en una de las esquinas del Parque José Martí esta bella edificación de tonos azules fue construida en 1917 por el comerciante y hacendado español José Ferrer Sirés. Actualmente es la Casa de Cultura "Benjamín Duarte" y presta atención al movimiento de artistas aficionados de la ciudad.


Cienfuegos fue fundada en 1819 y se desarrolló gracias al comercio y producción de caña de azúcar, mango, tabaco y café. Recibió una gran influencia cultural y social de la Ilustración española, lo que le llevó a ser cada vez más importante en el siglo XIX. Para la UNESCO constituye "el primero y mejor ejemplo de un conjunto arquitectónico y urbanístico en el que se plasmaron las nuevas ideas de modernidad, higiene y ordenamiento urbano surgidas en Latinoamérica en el XIX".

Palacio de Gobierno.
Se terminó de construir en 1950 y su cúpula domina el horizonte de la ciudad. Su diseño se basó en el Capitólio de la Habana. Empezó como sede del Gobierno Municipal y, desde 1976, es la sede de la Asamblea del poder Popular. A la derecha podemos observar uno de los dos leones que flanquean la entrada al Parque José Martí.


El nombre de Cienfuegos lo tiene desde 1829 cuando recibió el título de Villa de Cienfuegos, en honor a José Cienfuegos, Capitán General de Cuba en el momento de su fundación y en 1880 recibe ya el título de Ciudad gracias a su acelerado desarrollo. Erróneamente algunos identifican su nombre con el famoso guerrillero compañero de Fidel, Camilo Cienfuegos, como muy bien nos recordó Irma, nuestra guía.


Teatro Tomás Terry.
Terminado en 1889, se inauguró en 1890 y es uno de los principales escenarios construidos en el s. XIX en Cuba. De estilo italiano, destacan los mosaicos venecianos en la parte superior de la fachada. Su construcción se debe al último deseo del hacendado Tomás Terry Adams que se enriqueció con el tráfico de esclavos y fue luego alcalde de Cienfuegos. En su escenario han actuado figuras de fama internacional como Enrico Caruso o Sarah Bernhardt.


Nuestro Hotel La Unión, galardonado en el año 2000 con la categoría de "Hotel Encanto", muy merecidamente, ya hablaremos en otra entrada más detalladamente sobre él, se encuentra muy cerca de lo que es el centro histórico de la ciudad, donde se ubica la que fue primero "Plaza de Armas" y, a partir de 1905, Parque José Martí. Este Parque constituye el meollo de Cienfuegos ya que en su entorno se encuentran los edificios y monumentos más importantes de la ciudad: El Arco de Triunfo, el Colegio de San Lorenzo y Santo Tomás, el teatro Tomás Terry, el Palacio de Ferrer, el Palacio de Gobierno, la Casa del Fundador de la Colonia Fernandina de Jagua y, por último, la Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción. Es un parque con unas dimensiones más grandes que la de otros de Cuba, 2 hectáreas, y en el se encuentra, junto en el centro, el "kilómetro cero" que marca el punto de referencia para el trazado urbano de la ciudad. Nos sorprendieron sus enormes y centenarias ceibas que le dan un aire fresco y acogedor.


El "kilómetro cero", en el centro del Parque José Martí, marca el punto de referencia para el trazado urbano de la ciudad

Monumento a José Martí erigido en 1906 en el Parque homónimo. Al fondo el Arco de Triunfo.
Una de las centenarias ceibas que dan sombra al Parque José Martí. Al fondo el teatro Tomás Terry y a su lado el Colegio de San Lorenzo.




Colegio San Lorenzo y Santo Tomás.
Está al lado del Teatro Tomás Terry. En este edificio construido en 1927 se establecieron los colegios de Santo Tomás y San Lorenzo, destinados a la enseñanza de oficios y manualidades para los niños pobres de la ciudad. En él tuvo lugar el levantamiento armado del 5 de septiembre de 1957. Hoy es la sede de la escuela secundaria básica 5 de septiembre.


Panorámica con el Parque José Martí a la izquierda y la Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción (1833-1852) con sus dos torres de diferente altura.

Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción.
La Catedral de Cienfuegos se construyó en el lugar donde se celebró la primera misa en
1819. Se comenzó a construir en 1833 y se terminó en 1852. De fachada neoclásica el orden
arquitectónico es el dórico.


La catedral Nuestra Señora de la Purísima Concepción


Es uno de los edificios más antiguos de Cienfuegos ya que se construyó en el lugar donde se celebró la primera misa en 1819 por el padre Antonio Loreto Sánchez. Se comenzó a construir en 1833 y se terminó en 1852. La imagen de la Purísima fue tallada en Barcelona y los vitrales que ocupan las doce ventanas y que representan a los doce apóstoles fueron realizados en París. De fachada neoclásica el orden arquitectónico es el dórico.

Una mayoría del pueblo cubano se siente católica, aunque también pudimos comprobar que hay seguidores de otras creencias como la santería, el judaismo o la iglesia ortodoxa rusa que van implantándose y abriendo templos en Cuba. El día que visitamos la catedral de Cienfuegos, un jueves por la mañana, la misa estaba muy concurrida.

En Cuba el 60% de la población es católica. Existen once diócesis, tres de ellas con rango de archidiócesis. La figura de mayor jerarquía es el Arzobispo de La Habana Jaime Ortega Alamino, nombrado cardenal en 1994. Por tanto se puede afirmar que Cuba es un país mayoritariamente católico, pero la mezcla de culturas de distintas procedencias ha dado lugar a un auténtico sincretismo religioso donde se mezclan, especialmente, religiones africanas con el catolicismo dando lugar a la tan conocida santería, pero esta no tiene una institución que la represente. También están el judaísmo, el mahometanismo y recientemente se inauguró una iglesia ortodoxa rusa en la Habana Vieja.

Se está dando actualmente una tendencia al compromiso por parte del clero cubano para llenar con labor asistencial los huecos a los que no llega un Estado con escasos recursos. En una entrevista a El País, el profesor de Historia cubano López Oliva afirmaba que la Iglesia tiene ahora una nueva forma de fuerza: "Con alrededor de 300 sacerdotes, unas 700 monjas y 700 templos, la Iglesia católica se ha convertido en la mayor ONG de Cuba" (EL PAÍS, 29 de septiembre de 2015).

Calle de Cienfuegos.
Gente deambulando en una calle cercana al Parque José Martí.

Dos leones custodian la entrada al Parque José Martí de Cienfuegos.

Un coche antiguo americano circulando un día normal por una calle céntrica de Cienfuegos que aún conserva en el suelo la antigua vía del tranvía.

Soportales del Palacio de Gobierno. A la derecha entrada al Fondo Cubano de Bienes Culturales.

Tránsito en una de las calles que parten del centro de Cienfuegos, cerca del Parque José Martí.


Panorámica de Cienfuegos desde la terraza del Hotel La Unión.
Al fondo a la derecha el Parque José Martí. En el horizonte se vislumbra la Bahía de Jagua.

Otro de los atractivos de Cienfuegos es su Bahía de Jagua por la que nos dimos un paseo por la tarde en una embarcación. Desde cubierta podíamos contemplar los palacetes que los hacendados de la ciudad fueron construyendo a la orilla del Caribe como el Palacio Azul, el Club Cienfuegos,  o el Palacio de Valle. También en otra entrada hablaremos más detalladamente de la Bahía.



Sin los "almendrones" Cuba sería diferente.


Fernando, de ascendientes españoles, junto a su taxi a las puertas del hotel Tryp Habana Libre.

Ha sido una de las gratas sorpresas que me llevé al conocer La Habana. La contemplación de esos coches antiguos americanos de los años 50, abandonados tras el triunfo de la Revolución de los "barbudos", con sus llamativos colores tono pastel me transportaba a los años de la película "Grease". No tardé en coger mi cámara de fotos y apostarme en la calle para inmortalizarlos aparcados o circulando por ella, en un continuo carrusel extemporáneo. Dicen que habrá entre diez mil y cincuenta mil de estos viejos autos de marcas míticas (Dodge, Ford, Chevrolet o Packard) en toda la isla. A las puertas de nuestro hotel Tryp La Habana Libre siempre había tres o cuatro almendrones funcionando como taxis esperando recoger a algún cliente para darles un paseo de una hora por 30 pesos. Nosotros hablamos con uno de ellos. Fernando, propietario de un flamante coche color rosa chicle, que nos aseguraba que su "almendro" se conservaba como el primer día excepto el motor que lo había cambiado por otro más potente. Los abuelos de Fernando eran españoles pero desgraciadamente el no conocía España ni tenía perspectivas de hacerlo dado que sus recursos eran muy limitados. Luego hemos vistos más "almendrones" circular a la entrada del Hotel Nacional, por las calles de La Habana Vieja, por el Malecón. En la plaza de la Revolución estaban aparcados como si se tratara de una feria de coches antiguos y no había objetivo que no se resistiese a inmortalizarlos. También los vimos por las carreteras y autovías en nuestro periplo de La Habana a Varadero. Todo un espectáculo.


Paloma junto al chevrolet de Fernando, a las puertas del hotel Tryp Habana Libre.

Un coche antiguo americano circulando por la calle Lendre donde se encontraba nuestro hotel.


Hotel Nacional, Verado, Habana Moderna.

Calle O´reilly, La Habana Vieja.

Un almendro en la avenida del Puerto de la Habana Vieja, muy cerca de la catedral ortodoxa Nuestra Señora de Kazán.
(Todas las fotos: JCGP, Cuba 2019)


La otra Trinidad.


Si salimos del casco histórico de Trinidad lo que vemos es una ciudad de aspecto tercermundista.

Fuera de lo que constituye el centro histórico, lo que la UNESCO declaró como Patrimonio de la Humanidad en 1998, el resto de de Trinidad tiene un aspecto tercermundista. Nosotros hemos podido comprobar como la gente hace la vida en la calle, sentada en el portal o en la acera, donde también juegan los niños y deambulan los perros, cosa por otro lado muy normal en cualquier pequeña población de Cuba, pero es que hemos visto que la mayoría de las casas, de una sola planta, se ven pequeñas y mal pertrechadas. Las calles están sin asfaltar y apenas iluminadas con una farola colgando del poste de la luz. El cableado eléctrico cuelga de los postes de madera en una enrevesada tela de araña. De servicios de telefonía, internet, etc,  ya comprobamos que en la misma Habana funcionaban deficientemente y que había dificultades para conectarse. Hemos comprobado que los pocos comercios que existen apenas son  una mínima estancia de la vivienda con una ventana a la calle por la que se atiende a los clientes, con el nombre rotulado en la pared junto a la autorización para la venta. Todo un duro contraste a escasos metros de la Trinidad Patrimonio de la Humanidad.

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El Arte del Barro: la familia Santander

Corría el año 1892 y en los límites de la villa en uno de sus barrios más alejados, un inmigrante español le enseñó con paciencia, el arte de la alfarería a un joven de apellido Santander. Así surgió aquella primera instalación que se anunciaba con el flamante nombre de Taller Santander. Fábrica de obras huecas y materiales de construcción. En un principio, su producción fue decisiva para proveer a la próspera villa de tejas, ladrillos y cal. Surgió también de esta forma, el nombre de aquel barrio, al que se le llamó Los Hornos de Cal.


Con el tiempo el Taller Santander incluyó entre sus piezas jarrones, tinajas, filtros para agua y macetas, logrando una variada producción de gran demanda entre los habitantes de la villa. La familia Santander, con sus talleres propios, se mantiene como la de más antigua tradición en la alfarería trinitaria. De una generación a otra pasaron los secretos de trabajar con el barro en el torno, para lograr disímiles objetos utilitarios y decorativos. Neidis (Coki) Mesa Santander es la única mujer, entre los suyos, que se ha dedicado a trabajar la alfarería. Desde los cinco años aprendió con su abuelo, cómo moldear el barro en un pequeño torno que su padre diseñara exclusivamente para ella. Su taller, bajo el nombre de Cerámicas Coki, se ha especializado en hacer murales de cerámica, trabajos a bajo relieve, bruñidos a mano y con óxidos metálicos, platos con decoraciones precolombinas, reproducciones de fachadas y calles trinitarias, objetos decorativos y utilitarios y piezas únicas, entre otros formatos diversos.

En Trinidad, el visitante interesado en la cerámica puede acudir al Taller Cerámicas Coki, para observar de cerca el trabajo de esta joven artista en una salón expositivo de su obra, que posee en su propia casa. El Taller también brinda clases para principiantes y aficionados en la alfarería.

lunes, 18 de noviembre de 2019

VARADERO, la gran decepción


Vistas del tardecer en el complejo hotelero del Meliá Marina Varadero desde la terraza de nuestra habitación.

Llegamos al mediodía al hotel Meliá Marina Varadero. Hasta que logramos hacer el checking tuvieron que pasar cerca de tres horas y alguna bronca entre algunos de los viajeros y nuestra guía Iris por la tardanza en tener lista la habitación. Varadero sonaba en nuestra imaginación como el paraíso cubano del Caribe y la realidad fue algo diferente. En general las instalaciones Melía en Cuba las hemos visto algo descuidadas y quizás ello no sea culpa tanto de la propia multinacional hotelera española cuanto del intenso bloqueo al que está sometida la isla por los EEUU, que, si ya provoca un gran desabastecimiento ya no solo en los productos más necesarios, cuanto no más en los que no lo son.

Haciendo unos ejercicios de pilates por la mañana temprano en la playa de Varadero.

En primer plano Andrés, Paco, Rogelio, Pilar, Tomás Elena, Paloma y JC durante la última cena en uno de los restaurantes del hotel Meliá Marina Varadero. Al fondo, en otra dos mesas, el resto del grupo de viaje con nuestra guía Iris.

Detalle del hall del hotel Meliá Marina Varadero.
En su libro "Cuba más allá de Fidel", Jorge Moreta habla de lo que se conoce como el "área dólar", la zona de hoteles exclusivos de Varadero en la que para trabajar "se exige ser graduado universitario, militante del Partido y hablar varios idiomas". Un personal jovencísimo y muy preparado nos atendió con una gran simpatía y ganas de entablar conversación con nosotros. "Varadero es buen lugar para descansar dos o tres días pero, salvo que saboreen su luna de miel o lleguen realmente crispados, se arrepentirán si prolongan su estancia" afirma en su libro Jorge Moreta. Nosotros estuvimos sólo dos días disfrutando de la amplia piscina y de la playa que el primer día estaba llena de algas y al siguiente apareció con el agua más limpia y clara. Referente a la habitación del hotel hay que decir que estaba bien, espaciosa, con una cama muy grande, aseo también grande,  y una estupenda terraza con vistas al complejo turístico. A lo lejos, un pequeño muelle o embarcadero daba cobijo a las embarcaciones alineadas esperando que alguien las alquilase o que llenara sus depósitos de gasolina, no se sabía bien. Algunos camareros nos comentaron que  había falta de harina y otros productos básicos de comida, y que por eso, por ejemplo no se podían servir pizzas en ellos bufetes. Hasta aquí se notaba el bloqueo al régimen cubano, más patente aún en la larga fila de coches que  había en las gasolineras esperando poder llenar los depósitos. Si a ello añadimos la quiebra que en estos días se produjo de la compañía de viajes Thomas Cook y que los cruceros no podían  entrar en Cuba por el bloqueo es fácil deducir que una nueva crisis social, esta vez más acentuada,  puede hacer peligrar la estabilidad del régimen castrista. Coincidió que en los días que estuvimos en el Marina Varadero se celebró el "Congreso Internacional Cibersociedad 2019, sobre comunicaciones y nuevas tecnologías". La Wifi solo funcionaba en determinadas zonas del hotel y para ello tenías que comprar unas tarjetas de la empresa estatal Etecsa (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba) que te daban acceso a la Red por 1 euro durante 1 hora. Según publicaba recientemente el diario gubernamental Gramma "los servicios de internet en Cuba continuarán desarrollándose, no solo a partir de su incremento y masificación, sino también con su diversificación, explicó Mayra Arevich Marín, presidenta de la Etecsa".  Durante la jornada de clausura del congreso la directiva añadió que se implementarán nuevas ofertas, tanto para personas naturales como para entidades, encaminadas a expandir el acceso a internet de banda ancha, cubriendo nuevas exigencias y buscando mayor "asequibilidad" y calidad del servicio. Que no hay que confundir con accesibilidad.

La orilla de la playa de Varadero estaba salpicada por las algas marinas




martes, 5 de noviembre de 2019

DIA 1 / "Me llamo Paco y éste es mi amigo Andrés".

Día 1 / 18 de Septiembre de 2019 / Madrid-La Habana


Aeropuerto Internacional José Martí - La Habana (18/09/2020)


Paloma y yo salimos con destino a Cuba el día 18 de septiembre de 2019. Ese día llegamos con bastante antelación a la T4 de Barajas, eran las 9:30, pues Tatiana, nuestra queridísima comercial de la agencia de viajes El Corte Inglés, nos había avisado de que antes de facturar en el aeropuerto había que recoger el visado para entrar en Cuba. Y allí estaba ya esperándonos Iris, que iba a ser nuestra guía de la Comunidad de Madrid a lo largo de todo el circuito, quien, después de saludarnos y comprobar nuestros nombres, nos indicó donde debíamos primero recoger los visados y luego hacer la cola para facturar el equipaje y recoger los billetes. Todo perfectamente organizado. La cola para el vuelo de Evelop era larguísima y allí estuvimos esperando mientras observábamos que algunos de los pasajeros llevaban unos enormes bultos. En un caso era una televisor de más de 70 pulgadas y en otro tres enormes paquetes que contenían bicicletas. Por lo general los bultos de los lugareños sobrepasaban con mucho el límite estándar. El vuelo , aunque salió unos minutos mas tarde de lo previsto, llegó puntual a La Habana. Habíamos leído por Internet que la compañía aérea Evelop disponía de unos aviones algo anticuados, asientos estrechos y sin pantallas individuales y con los servicios mínimos a bordo. Durante el vuelo pudimos comprobar que tanto el servicio del personal como la equipación del avión era mucho mejor de lo esperado. Eso, si, hacía ya muchos vuelos que no veíamos aplaudir a todo el pasaje tras nuestro exitoso aterrizaje en el aeropuerto de la Habana; como si la suerte nos hubiera acompañado.


A pesar de la larga larga distancia entre Madrid y La Habana, el vuelo no se hizo muy pesado gracias a la buena equipación del avión y la amable atención del personal.


Modelo de Declaración
de Aduanas para pasajeros
de la República de Cuba.
Lo que si nos sorprendió nada más pisar el aeropuerto cubano fue comprobar el tremendo contraste entre el Aeropuerto de Barajas y  el de José Martí-La Habana. Fue la primera impresión de que llegábamos a un país pobre y nada modernizado en cuanto a infraestructuras y tecnología. El aspecto en general era como haberse quedado en los años 60 del pasado siglo. También nos llamó la atención que la mayoría de quienes atendían los servicios tanto de aduana como aeroportuarios eran chicas muy jóvenes. Entregamos en la ventanilla la "Declaración de aduanas para pasajeros" que previamente nos habían dado en el avión para cumplimentar y nos dirigimos a por las maletas.

Una vez recogido nuestro nuestro equipaje, en el hall del aeropuerto nos estaba esperando Irma que sería nuestra guía durante todo el recorrido por la isla y que nos aconsejó cambiar los euros por los pesos cubanos convertibles en la oficina que había a la salida del aeropuerto.


Después de 9 horas de vuelo y con una diferencia horaria de 6 horas más en Cuba, aterrizamos felizmente en La Habana.


Espectacular panorámica de La Habana desde la planta 21 del hotel Tryp Habana Libre donde estábamos alojados.

Hotel Tryp Habana Libre.


Hacía una temperatura muy agradable en La Habana aunque unas nubes amenazaban una posible tormenta. Mientras el autobús nos llevaba al hotel íbamos mirando por las ventanillas el paisaje primero, pues el aeropuerto estaba como a treinta kilómetros de la capital, y la ciudad después. Lástima que los cristales del autocar eran tintados y nos daban una deteriorada visión de las calles como de un triste atardecer. Y ya atardecía cuando llegamos a nuestro hotel, el TRYP HABANA LIBRE. La primera sensación fue muy positiva, un edificio descomunal en el sitio más céntrico de La Habana moderna. Después de hacer el cheking en recepción fuimos a la habitación a dejar las maletas y darnos un baño. La habitación era muy amplia, sobriamente decorada y la cama supergrande, más de orgía que de matrimonio. La sorpresa fue al asomarnos a la cristalera que ocupaba toda la pared de enfrente y que daba a la fachada del hotel y contemplar la impresionante panorámica de La Habana y el mar desde la habitación 11 de la planta 21.


En una de las paredes del hall del hotel Tryp Habana Libre se exponen fotografías históricas de Fidel Castro, el Che Guevara y otras sobre la revolución castrista.



El hotel Tryp Habana Libre, con una altura de 25 plantas, y ubicado en no de los barrios más emblemático, El Vedado, se enorgullece de ser el único hotel que sirvió de sede del Gobierno de Cuba en tiempos de la Revolución tal y como lo constatan las históricas fotos en blanco y negro que se exhiben en uno de los pasillos de la planta baja. El hotel está decorado con obras originales de la plástica cubana, de las que sobresale el espectacular mosaico que tristemente ya no se puede contemplar por encima de hall de entrada. Cuando salimos, ignorante de mí le comenté a Paloma "mira esos agujeros de ahí arriba, deben ser impactos de bala", como esos que se suelen ver en algunos edificios históricos y que forman parte del legado histórico. Luego supimos que esos huecos se debían a que habían quitado el precioso mural que en 1950 creó la artista plástica cubana Amelia Peláez. Al parecer, esta obra artística, que posee 6.700.000 teselas desplegadas en una superficie de 69 metros de largo por diez de alto, fue retirada para su restauración.


Paloma posa ante la fachada del Hotel Tryp Habana Libre, único hotel de la isla que puede presumir de haber albergado la sede del Gobierno revolucionario de Fidel Castro. La franja blanqueada bajo los ventanales está adornada con un gigantesco mural de la artista cubana Amelia Peláez, que cuando estuvimos se encontraba en fase de restauración.

A las 9 de la noche, después de dar una vuelta por los alrededores, nos dirigimos Paloma y yo a cenar al restaurante del hotel ubicado en la planta primera. El camarero nos preguntó si nos importaba ocupar una mesa para cuatro donde había ya dos clientes sentados, le dijimos que nó y después de sentarnos nos presentamos. Los dos hombres muy simpáticos, dicharacheros y educados nos dijeron sus nombres: "Me llamo Paco y éste es mi amigo Andrés". Fue una cena muy amena pues ellos nos contaron su vida como si nos conociéramos de siempre. No imaginábamos entonces que en ese momento iba a surgir el germen del magnífico equipo que acabaría conociéndose como el "Grupo Tropicana".


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