| Plaza de Armas. En esta histórica plaza comenzamos nuestro recorrido a pié con nuestra guía Irma que nos fue explicando muy didácticamente cómo tuvo lugar el origen de la ciudad precisamente aquí. |
Después de desayunar nos quedamos en el hall del hotel a esperar que llegara el resto de los integrantes del grupo para reunirnos con Irma y empezar la ruta por la capital de Cuba. Como el día estaba muy inestable, llovía y dejaba de llover a cada momento, ya en el autobús Irma nos dijo que en función de como variara el tiempo podríamos o ir a ver la ciudad vieja o quedarnos en Vedado y conocer La Habana moderna que estaba previsto para el día siguiente. Al final se decidió por irnos a La Habana vieja y aunque en algún tramo nos llovió, en general pudimos hacer la visita sin mayores contratiempos. Hicimos el trayecto directamente hasta el otro extremo de la ciudad que lindaba ya con el puerto. El autobús nos dejó muy cerca de la plaza de Armas.
El Templete es un edificio neoclásico donde crece un precioso árbol llamado ceiba y donde cuenta la leyenda que en 1599 se fundó la ciudad de San Cristóbal de La Habana.
LA PLAZA DE ARMAS
Y fue en esta histórica plaza donde comenzamos nuestro recorrido a pie con nuestra guía Irma que nos fue explicando muy didácticamente cómo tuvo lugar el origen de la ciudad precisamente aquí frente al Templete, un edificio neoclásico donde crece un precioso árbol llamado ceiba y donde cuenta la leyenda que en 1599 se fundó la ciudad de San Cristóbal de La Habana. Bajo una frondosa ceiba, árbol tropical sagrado para los nativos de Centroamérica, se celebró la primera reunión del cabildo y también la primera misa. Ya se habían ido las nubes y el sol brillaba en esta mañana primorosa. Una de las impresiones más impactantes es el color de la piedra blanca de los edificios que te trasladan a la época de su construcción. Es como si el tiempo se hubiera paralizado. Al otro lado se veía el Castillo de la Real Fuerza, con su torre que se asemeja a la Giralda. Atrás teníamos una acogedora plaza poblada de palmeras y más ceibas y al fondo se divisaba el Palacio de los Capitanes Generales. Sin darnos cuenta nos habíamos trasladado al siglo XVI, cuando España era un gran Imperio y descubríamos estas ignotas tierras para bien y para mal de sus habitantes. De momento, durante este agradable paseo por la Habana, estamos disfrutando y sorprendiéndonos a cada paso. es temprano y hay algunos lugareños que están a lo suyo, ya no tan sorprendidos por este numerosos grupo de turistas que no para de disparar sus móviles para fotografiar cada detalle de la ciudad. Seguimos andando y nos dirigimos a la plaza de la Catedral. Esta plaza también es preciosa. Destaca la Catedral de San Cristóbal construida también con esa piedra blanca porosa que le da una aspecto muy colonial. A un lado un grupo de guapas mujeres ataviadas con unos folclóricos y coloridos vestidos nos ofrecen artesanía para llevar de recuerdo a casa. Junto a ellas un viejo hombre extemporalmente vestido de forma elegante y con un exagerado habano entre los dedos trata de evocar a los gerifaltes de otros tiempos. Después de ver la catedral por dentro nos dirigimos por la calle Empedrado a una de las primera visitas incluidas en el tour: "LA BODEGUITA del MEDIO".
| Paloma, Luisa y Paco posan con un mojito en la mano junto a un paisano cubano a la entrada de la Bodeguera del Medio. |
LA BODEGUITA DEL MEDIO.
Se trata de un famoso restaurante y bar que hizo famoso el escritor americano Ernest Hemingway cuando dijo que aquí se beben los mejores mojitos del mundo. Ernest Miller Hemingway fue uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois, Estados Unidos y se suicidó el 2 de julio de 1961 en la localidad de Ketchum, Idaho. Hemingway vivió en Cuba, en las décadas de 1940 y 1950. Es media mañana y la calle se ha llenado de turistas y lugareños. Nadie mendiga. Reina la amabilidad y la cortesía y un grupo de músicos se dispone a interpretar el cancionero popular.
| Escultura en recuerdo de Ernest Hemingway junto a una foto del escritor con un revolucionario Fidel Castro, en la barra del Floridita, otro bar en La Habana Vieja famoso por sus daiquiris. |
ERNEST HEMINGWAY EN CUBA
Hemingway vivió unos años en Cuba en la Finca Vigía. Tenía un barco con el que salía navegar y al que llamó Pilar. No obstante su residencia allí se fue complicando por la cantidad de invitados que pasaban por su casa y la curiosidad de los turistas que provocó que ya no se sintiera tan a gusto como al principio y en 1959 empezó a planear trasladarse permanentemente a Idaho (EEUU) donde había comprado una casa con vistas al río Big Wood en las afueras de Ketchum. A pesar de sus simpatías por el nuevo el gobierno de Fidel Castro y el derrocamiento de Fulgencio Bautista, el escritor y su mujer Mary decidieron abandonar Cuba, después de enterarse de la noticia de que Castro quería nacionalizar las propiedades de los estadounidenses y otros extranjeros en la isla. En julio de 1960, los Hemingway salieron de Cuba por última vez, dejando obras de arte y manuscritos en un banco en La Habana. Después de la Invasión de Playa Girón en 1961, la Finca Vigía, incluyendo la colección de unos «cuatro a seis mil libros» de Hemingway, fue expropiada por el gobierno cubano.
| Paloma y yo nos hicimos esta selfi de recuerdo de nuestro paso por el Floridita donde probamos los famosos daiquiris. |