lunes, 18 de noviembre de 2019

VARADERO, la gran decepción


Vistas del tardecer en el complejo hotelero del Meliá Marina Varadero desde la terraza de nuestra habitación.

Llegamos al mediodía al hotel Meliá Marina Varadero. Hasta que logramos hacer el checking tuvieron que pasar cerca de tres horas y alguna bronca entre algunos de los viajeros y nuestra guía Iris por la tardanza en tener lista la habitación. Varadero sonaba en nuestra imaginación como el paraíso cubano del Caribe y la realidad fue algo diferente. En general las instalaciones Melía en Cuba las hemos visto algo descuidadas y quizás ello no sea culpa tanto de la propia multinacional hotelera española cuanto del intenso bloqueo al que está sometida la isla por los EEUU, que, si ya provoca un gran desabastecimiento ya no solo en los productos más necesarios, cuanto no más en los que no lo son.

Haciendo unos ejercicios de pilates por la mañana temprano en la playa de Varadero.

En primer plano Andrés, Paco, Rogelio, Pilar, Tomás Elena, Paloma y JC durante la última cena en uno de los restaurantes del hotel Meliá Marina Varadero. Al fondo, en otra dos mesas, el resto del grupo de viaje con nuestra guía Iris.

Detalle del hall del hotel Meliá Marina Varadero.
En su libro "Cuba más allá de Fidel", Jorge Moreta habla de lo que se conoce como el "área dólar", la zona de hoteles exclusivos de Varadero en la que para trabajar "se exige ser graduado universitario, militante del Partido y hablar varios idiomas". Un personal jovencísimo y muy preparado nos atendió con una gran simpatía y ganas de entablar conversación con nosotros. "Varadero es buen lugar para descansar dos o tres días pero, salvo que saboreen su luna de miel o lleguen realmente crispados, se arrepentirán si prolongan su estancia" afirma en su libro Jorge Moreta. Nosotros estuvimos sólo dos días disfrutando de la amplia piscina y de la playa que el primer día estaba llena de algas y al siguiente apareció con el agua más limpia y clara. Referente a la habitación del hotel hay que decir que estaba bien, espaciosa, con una cama muy grande, aseo también grande,  y una estupenda terraza con vistas al complejo turístico. A lo lejos, un pequeño muelle o embarcadero daba cobijo a las embarcaciones alineadas esperando que alguien las alquilase o que llenara sus depósitos de gasolina, no se sabía bien. Algunos camareros nos comentaron que  había falta de harina y otros productos básicos de comida, y que por eso, por ejemplo no se podían servir pizzas en ellos bufetes. Hasta aquí se notaba el bloqueo al régimen cubano, más patente aún en la larga fila de coches que  había en las gasolineras esperando poder llenar los depósitos. Si a ello añadimos la quiebra que en estos días se produjo de la compañía de viajes Thomas Cook y que los cruceros no podían  entrar en Cuba por el bloqueo es fácil deducir que una nueva crisis social, esta vez más acentuada,  puede hacer peligrar la estabilidad del régimen castrista. Coincidió que en los días que estuvimos en el Marina Varadero se celebró el "Congreso Internacional Cibersociedad 2019, sobre comunicaciones y nuevas tecnologías". La Wifi solo funcionaba en determinadas zonas del hotel y para ello tenías que comprar unas tarjetas de la empresa estatal Etecsa (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba) que te daban acceso a la Red por 1 euro durante 1 hora. Según publicaba recientemente el diario gubernamental Gramma "los servicios de internet en Cuba continuarán desarrollándose, no solo a partir de su incremento y masificación, sino también con su diversificación, explicó Mayra Arevich Marín, presidenta de la Etecsa".  Durante la jornada de clausura del congreso la directiva añadió que se implementarán nuevas ofertas, tanto para personas naturales como para entidades, encaminadas a expandir el acceso a internet de banda ancha, cubriendo nuevas exigencias y buscando mayor "asequibilidad" y calidad del servicio. Que no hay que confundir con accesibilidad.

La orilla de la playa de Varadero estaba salpicada por las algas marinas




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