viernes, 3 de abril de 2020

Bienvenido a Cuba.

El grupo al completo a los pies del Capitolio, antigua sede del Gobierno cubano, en La Habana Vieja.
(Pilar y Rogelio, Elena y Luisa, Tomás, Paco y Andrés, Mari Ángeles, Cecilia y Marcelo, Ángeles y Miguel Ángel, Josefa y Santiago, Mari Carmen y Alberto, Petronila y Elías, Josefina y José Luis, Teresa, Julia y Ángel, Paloma y Juan Carlos e Iris).

"Cuba mira el horizonte con angustia. Las sanciones de EEUU a las empresas que transportan petróleo a la isla causan un grave desabastecimiento. Las colas para repostar en las gasolineras han sido de hasta seis horas. Las dificultades crecen cada día y con ellas la ansiedad de los ciudadanos."
Extracto de la crónica de Mauricio Vicent,  corresponsal de EL PAIS  
(publicado el 1 de octubre, 4 días después de nuestra vuelta).

Con este poco atractivo título, "Bienvenido a Cuba", la Comunidad de Madrid nos ofrecía en su catálogo "Rutas Culturales 2019", un viaje muy deseado por nosotros pero que siempre dejábamos para más adelante, hasta que por fin este año decidimos conocer la que llaman, y con razón, la perla del Caribe, antes de que los futuros acontecimientos, en la nueva era post-Fidel, pudieran transformar la Isla en un "parque temático". El circuito a simple vista parecía un poco ajustado en cuanto a lugares y tiempo ya que en una semana tampoco es que pudiéramos ver mucho pero, a la vista de los resultados, ha sido una experiencia gratificante de las que siempre dices: la próxima vez veremos el resto.

Sin contar los más de siete mil kilómetros que la separan de Madrid, en Cuba hicimos un recorrido de más de setecientos kilómetros en los que conocimos a un pueblo muy educado, alegre, atento y resignado, preciosas ciudades como La Habana, Cienfuegos y Trinidad, y un grupo de compañeros de viaje maravilloso que, junto con nuestras simpáticas guías, Irma (cubana) e Iris, nos hicieron disfrutar de unos días inolvidables. Y eso es lo que vamos a tratar de contaros en este blog que queremos compartir con todos vosotros y, muy especialmente con Elena, Luisa, Pilar, Paloma, Iris, Irma, Tomás, Paco, Andrés, Rogelio y el autor de este blog, Juan Carlos.

"CUBA MÁS ALLÁ DE
FIDEL", de Jorge Moreta.
El título del blog  hace referencia a una frase de Irma, nuestra guía cubana, al despedirse: "a Cuba no hay que entenderla, ni nosotros mismos los cubanos la entendemos, a Cuba hay que quererla". Una gran guía nuestra Irma y un gran país Cuba que, lamentablemente, parece que está volviendo nuevamente a los tiempos de lo que, en su día, se conoció como el "Periodo Especial", aquella crisis provocada por la desintegración de la URRS a comienzos de los noventa que lleno las calles y plazas de protestas en contra de la ineficiencia de la economía del gobierno de Fidel. Ojalá superen con creces tanta carencia y puedan disfrutar de lo que más vale en el mundo: SALUD y LIBERTAD.

Para el contenido de este blog me ha servido de mucho la lectura del libro CUBA MÁS ALLÁ DE FIDEL, de Jorge Moreta, (ediciones Altaïr, 2009) del que recomiendo su lectura.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Santa Clara, el santuario de la Revolución cubana.

"Che, caballero sin tacha y sin miedo", reza un cartel encima del tejado de una vivienda en Palmira, una de las localidades por las que pasamos antes de llegar a Santa Clara (Todas las fotos de esta entrada: JCGP).

Después de pasar dos noches en Cienfuegos, salimos puntuales a las 9 de la mañana con destino a Varadero. En el trayecto nos desviaremos un poco para hacer una parada en Santa Clara, con el fin de visitar el Memorial del Che Guevara. En total 315 kilómetros de recorrido con lo que tenemos previsto llegar al resort playero al mediodía, justo para comer.

Santa Clara está a una distancia de 83 kilómetros de Cienfuegos, es la capital de la provincia de Villa Clara, situada en el centro de Cuba. Santa Clara es conocida, sobre todo, por ser aquí donde se libró, en 1958, la última batalla de la guerra de guerrillas dirigida por el Che Guevara lo que motivó el fin de la dictadura de Batista. También Santa Clara es famosa por sus monumentos relacionados con la revolución, aquí se supone que está enterrado el cadáver del Che, y, desde 1998, es conocida también por ser aquí donde celebró, ante más de 150.000 personas, su primera misa el Papa Wojtyla, Juan Pablo II, en su histórico viaje a Cuba invitado por Fidel Castro. De aquella visita quedan algunos recuerdos como la figura del pontífice a tamaño real expuesta en una de las capillas de la Catedral de San Cristobal en La Habana. Quienes la han visitado dicen que la ciudad de Santa Clara, doscientos mil habitantes, es muy bonita pero, lamentablemente, nosotros, con un programa tan corto de tiempo, tuvimos que pasar de largo. Al atravesar Palmira, una de las pequeñas poblaciones cercanas a Cienfuegos, entrevimos desde el autobús unas pequeñas casas bajas en cuyos tejados lucía un gran cartel con el rostro dibujado del famoso guerrillero y la frase  "Che, caballero sin tacha y sin miedo". Nuestro destino era el Conjunto Escultórico Memorial Comandante Ernesto Che Guevara que estaba a las afueras, en el oeste de la ciudad, en la Plaza de la Revolución.

Paloma y JC en las escalinatas por las que se accede al espectacular conjunto escultórico "Comandante Ernesto Che Guevara" en la plaza de la Revolución de Santa Clara, inaugurado en 1997.


Para algunos este Memorial es "tan ostentoso como horrendo, de gusto retorcido y clara inspiración soviética, incapaz de condensar emociones" (1). Es cierto que el conjunto formado por cuatro monolitos, al que hay que acceder subiendo altos escalones, se ve muy perdido en una grandiosa plaza capaz de reunir a cientos de miles de personas. Que las moles pétreas que rodean la figura del Che son demasiado impersonales y que tener que leerse toda una misiva en una de ellas, la carta que dejó escrita como despedida antes de partir hacia Bolivia,  es un esfuerzo ímprobo. Sin embargo la enorme escultura del Ché con el brazo escayolado (se lo había roto en na batalla) es muy realista y tiene tanto atractivo mediático como su icónica cara silueteada. Los bajorrelieves de las moles representan escenas de la batalla de Santa Clara y mensajes del Ché. El conjunto es  obra de los arquitectos cubanos Blanca Hernández y Jorge Cao, y se erigió de forma muy precipìtada con el fin de inaugurarse eel 28 de diciembre de 1988, cuando se cumplió el 30º aniversario de la batalla de Santa Clara. Cuando lo visitamos unos soldados con uniforme color caqui vigilaban de forma desenfadada el lugar.

Unos soldados que vigilan el Conjunto escultórico charlan amenamente junto a los bajorrelieves del monumento.
En un edificio aparte está el Museo y el Mausoleo al que unas jóvenes celadoras nos impidieron entrar con cámaras, bolsos o mochilas. El Museo es una paseo visual por la vida del Che. En una única sala se exponen por un lado fotografías desde que era un niño hasta que murió asesinado por el ejercito de Bolivia en octubre de 1967, y por otro  objetos personales como la pistolera, el uniforme, el reloj, la pipa, la cantimplora donde bebía mate, la boina que solía lucir, el teléfono que utilizó en la batalla de Santa Clara, un juego de ajedrez, anticuadas armas de fuego que utilizó, el plato donde le sirvieron la última comida en la Higuera (Bolivia) antes de morir y otros objetos de compañeros suyos de revolución.

En una de las fotos que ilustran la vida del Che Guevara y que se expone en el Museo aparecen Fidel y Raul Castro con el Che. El museo es obra de la arquitecta Blanca Hernández Guvernau.

Por último está el Mausoleo. Se trata de un habitáculo frío y poco iluminado que tiene al fondo una especie de cueva que imita la selva, con un pequeño estanque y vegetación de la Sierra Maestra y en el centro un brasero donde arde continuamente una llama. En las paredes hay incrustados unos medallones con el rostro esculpido de los guerrilleros que murieron con el Che, 38 en total, en Bolivia y cuyos restos fueron hallados 30 años después de su muerte y trasladados a Cuba en 1998. Junto a ellos está el medallón del Che al que un ténue chorro de luz, imitando una estrella de seis puntas, ilumina de forma destacada.

Tomás fue capaz de leerse entera la carta de despedida que dejó escrita el Che antes de irse a Bolivia y que está transcrita en uno de los bloques pétros del conjunto escultórico.
La escultura del Che es obra del artista José de Lázaro Bencomo (Delarra) y mide 6,80 metros de alto. En unas vallas publicitarias que hay al fondo de la plaza se lee: "Fue una estrella quien te puso aquí y te hizo de este Pueblo".
Parroquia de nuestra Señora del Rosario, Palmira, Cienfuegos (1908)
Rogelio y Pilar posan a los pies del Monumento al Che, en Santa Clara.
Paloma y JC junto a uno de los bajorrelieves del conjunto escultórico.
Detrás la escultura del Che que mide 6,8 metros de altura.

Nuestro trayecto de 315 kms desde Cienfuegos a Varadero pasando por Santa Clara.



Como no pudimos hacer fotos dentro del Museo y del Mausoleo, tal y como os hemos contado, podéis ver algunas publicadas en internet en la web Vanguardia de Villaclara, Cuba.

(1) "Cuba, más allá de Fidel", Jorge Moreta, Altaïr, S.L., Heterodoxos-9, Badalona, 2009

Trinidad, un viaje al pasado para bien y para mal (1ª parte)


La ciudad de Trinidad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, "por constituir un notable ejemplo  de ciudad colonial". En la foto el grupo escuchando las explicaciones de Irma, nuestra guía local cubana.


Una ciudad colonial Patrimonio de la Humanidad


En nuestro primer día de estancia en Cienfuegos estaba prevista una excursión a Trinidad "una  de las ciudades más bellas de Cuba", según las guías turísticas, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, junto con el Valle de los Ingenios, "por constituir un notable ejemplo  de ciudad colonial".

Trinidad fue la tercera villa fundada por la corona española en Cuba, en 1514, gracias a Diego Velázquez, y pronto se convirtió en el punto de partida de las expediciones comandadas por Francisco Hernández de Córdoba, en 1517, y Hernán Cortes, en 1518. Actualmente el centro histórico es una ciudad-museo con un gran patrimonio arquitectónico colonial de los siglos XVIII y XIX, con sus estrechas calles adoquinadas con piedras de río, sus preciosos edificios restaurados y con las fachadas pintadas  de llamativos colores de tonos pastel y sus fantásticos patios interiores diseñados a semejanza de los españoles, que le otorgan esa atmósfera típicamente colonial.

Esto es lo que vemos en "la almendra" que constituye el casco histórico y que hace ya algunos años reconoció la UNESCO como singular. En otra entrada hablaremos de "La otra Trinidad", la tercermundista, por la que pasamos de largo y por tanto no pudimos conocer de primera mano ¿o sí?.


La Galería de Arte Universal Benito Ortíz está en esta bella muestra de la arquitectura del siglo XIX que imita el estilo de los edificios coloniales de La Habana Vieja. En ella se exponen artesanía y pinturas de artistas locales como Antonio Herr Grau, (pintor afamado de su época, nació el 16 de julio de 1848,  vivió en esta casa y  tiene obra en la Iglesia Parroquial), Juan Oliva, Benito Ortiz, Antonio Zerquera y David Gutiérrez.

En esta casa de infusiones probamos la "canchánchara" mientras un grupo musical interpretaba música tradicional de Cuba.


La Canchánchara

La Canchánchara es un establecimiento donde se beben sobre todo infusiones y licores. Ubicado en un edificio del siglo XVIII es famoso por el cóctel "canchánchara" que preparan aquí a base de ron, lima, agua y miel. El cóctel lo sirven frío en un cuenco de barro. Nosotros lo probamos, ¿cómo no?, sentados en el porche del establecimiento mientras el grupo musical Cohimbre, compuesto por 7 músicos, uno de ellos chica que tocaba la flauta, nos amenizaba con sus interpretaciones.

Paco en medio del porche de la Canchánchara dispuesto a repartir los cuencos de barro con el refrescante y típico licor cubano. Al fondo el grupo musical "Cohimbre" ameniza este descanso que hicimos con su música.

El grupo de música tradicional cubana Cohimbre actuando en el local La Canchánchara

La austera Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad, de fachada neoclásica fue terminada en 1892. La torre que se ve al fondo, a la izquierda, pertenece a lo que quedó de la Iglesia y Convento de San Francisco.


Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad

La iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad, de aspecto austero y con fachada neoclásica, se alza sobre los cimientos de otra del siglo XVIII que fue destruida por un ciclón. Se terminó su construcción en 1892. Lo más destacable de su interior es el altar neogótico, hecho totalmente de madera, que está dedicado a la Virgen de la Merced y que incluye una pintura del artista cubano Antonio Herr. También es interesante el Señor de la Vera Cruz, una imagen de madera del siglo XVIII esculpida en España y que tiene una curiosa historia ya que su destino era una iglesia de Veracruz en México. A mí particularmente me llamó la atención el Cristo sentado que se expone en una de las capillas ya que no es una representación muy común de esta figura. Al lado un Cristo yacente, una Piedad y el Descenso de la Cruz constituyen algunos de los pasos de la procesión de Semana Santa de Trinidad. Esta tradición religiosa, prohibida desde 1959, año de la victoria de la Revolución, se recuperó en 1988, coincidiendo con la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba.

La Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad forma parte del conjunto monumental de Trinidad declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988.

Interior de la Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad. Al fondo destaca el altar neogótico dedicado a la Virgen de la Merced y hecho totalmente de madera.



A pesar de la austeridad del interior de la Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad, llama la atención el impresionante altar de madera tallada decorado con delicadas incrustaciones. En la pared posterior a la derecha se observa una pintura, al parecer del pintor cubano nacido en el siglo XIX, Antonio Herr Grau.

La representación de la figura de este Cristo sentado y a punto de ser crucificado es algo
excepcional en la iconografía cristiana. La talla se encuentra en uno de los altares laterales
de la Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad.

Un Cristo yacente, una Piedad y el Descenso de la Cruz constituyen algunos de los pasos de la procesión de Semana Santa de Trinidad. Esta tradición religiosa, prohibida desde 1959, año de la victoria de la Revolución, se recuperó en 1998.

Desde la escalera del púlpito se ve la capilla dedicada al Cristo sentado dentro del habitáculo
central del altar de madera de la Iglesia Parroquial.


Palacio Brunet, actual Museo Romántico


El Museo Romántico se encuentra ubicado en un edificio construido en 1812 para la acaudalada familia Borrell, cuyo fundador fue Mariano Borrell. La mayoría de los objetos que se exponen en este museo fueron heredados en 1830 por la hija de Mariano Borrell que se casó con el conde Nicolás de la Cruz y Brunet, apellido este último con el que se le conoce a este palacete. El edificio dispone de 14 salas que dan a la galería del patio que luce una elegante balaustrada.

El palacio Brunet (1812), actual Museo Romántico, domina toda la perspectiva de la plaza Mayor de Trinidad.

Un coche tirado por un caballo pasa delante del Palacio Brunet en Trinidad.


Perdiéndonos enTrinidad


Merece la pena merodear un poco por el entramado de callejuelas del centro de Trinidad sin peligro de perderse ya que la torre campanario de la Iglesia y antiguo convento de San Francisco nos servirá en todo momento de brújula orientativa para localizar la Plaza Mayor y por tanto el centro. Callejear y también curiosear en los patios y las casas con la sorpresa de descubrir un Museo, una iglesia de rito afrocubano, una franquicia de la Bodeguita de La Habana o un baile vudú que nos ahuyentará los malos espiritus .


Detalle del adoquinado de las calles del centro histórico de Trinidad que se renueva constantemente con piedras que se cogen del pequeño río Guarabo.


En la foto vemos, desde uno de los arcos del Palacio Brunet, a algunos componentes del grupo
de viaje a Cuba charlando en la plaza Mayor de Trinidad.


Igual que en Madrid, en Trinidad hay una franquicia del famoso bar restaurante de La Habana,
La Bodeguita del Medio, en el que se deja fotografiar nuestro amigo Tomás
que si tuviera barba bien podría emular a "Jeminguay".

A falta de un Zara, Paloma curiosea en un pequeño establecimiento de venta de recuerdos,
pinturas y artesanía en el centro de Trinidad. 


La Casa de los Conspiradores, que luce un balcón de madera esquinero, fue el lugar de reunión de la Rosa de Cuba,
una sociedad secreta nacionalista del siglo XIX.


Muy cerca de la plaza Mayor se encuentran la Iglesia y Convento de San Francisco que actualmente
es la sede del Museo de la Lucha contra Bandidos. Su torre-campanario es visible desde cualquier lugar
.



En esta tranquila plazuela del Jigüe, en el centro del casco histórico, donde se alzaba una acacia (jigüe), celebró
el padre Bartolomé de las Casas, en 1514, la primera misa de Trinidad.



Casa de la Trova en Trinidad.
Se trata de una casa donde la gente puede escuchar música en directo, o grabada, bailar y tomar un cóctel con vitamina R o sin ella incluida. Estas casas en las que puede entrar cualquiera mantienen su popularidad entre los cubanos de cualquier edad y se caracteriza por su animado ambiente. En esta que vimos nosotros había sobre todo gente mayor bailando.

Palenque de los Congos Reales: La gran influencia africana


En uno de los edificios de estilo colonial de Trinidad, muy cerca del centro, está el Palenque de los Congos Reales. Se trata de la sede del Ballet Folclórico de Trinidad, que actúa de lunes a viernes, representando espectáculos variados relacionados con el rito afrocubano: yoruba, congo, bayamo ... Estos espectáculos se combinan con sesiones de salsa y son, de marcado ritmo caribeño. En el espectáculo que vimos nosotros un bailarín gritaba y se movía como un poseso en una especie de exorcismo para espantar los malos espíritus, haciendo sonar el chequeré uno de los instrumentos que se usan en los rituales de la santería cubana y en la música latina.



El Palenque de los Congos Reales es la sede del Ballet Folclórico de Trinidad y se encuentra en una de las calles que dan a la Plaza Mayor.

Tres componentes del Ballet Folclórico de Trinidad bailan y cantan tocando los instrumentos que se suelen utilizar en los rituales de la santería cubana como las congas, el chequeré y el triángulo.

Todo el grupo de viaje salimos impactados por el espectáculo de santería afrocubana del Palenque de los Congos Reales.

El templo Yemallá de Trinidad


Una de las curiosidades que te puedes encontrar paseando por Trinidad es este templo Yemallá, ubicado en una casa de estilo colonial, a unos pocos metros de la Plaza Mayor, en la Calle Real del Jigue, entre Desengaño y Boca. El templo resalta a la vista por el color azul de su fachada y por algunos elementos de color blanco, además de la filigrana herrería que protege los muros del patio que colindan con la calle. El Templo surge, según la tradición oral, a partir de un enterramiento afro aborigen encontrado en el patio de dicha casa, consistente en piedras esferolitas, hachas petaloides, elementos de pesca originales de incalculable belleza, que pertenecieron a esclavos que habitaron la morada en siglos anteriores.

Su importancia histórica, arquitectónica y cultural, radica en la dualidad de uso al ser templo religioso y casa-hospedaje y vivienda a la vez, constituyendo un templo que refleja los valores más genuinos y auténticos de la cultura y la santería afrocubana. En uno de los patios, vacío de toda ornamentación, se expone, sobre una pequeña silla, una muñeca de trapo negra o Anaquillé, que al parecer se utiliza como símbolo de protección o amuleto. En las paredes lucen tan solo unos esquemáticos dibujos de peces y curvilíneas que asemejan las olas.


Sobre una pequeña silla se sienta una muñeca de trapo negra o Anaquillé,
que se utiliza como símbolo de protección o amuleto, en el centro de una de las habitaciones
del Templo Yemallá, en Trinidad.


El Templo Yemallá de Trinidad es también una vivienda de estilo colonial, con un gran
patio interior y alberga un casa donde se pueden hospedar los visitantes.


La Bahía de Jagua de Cienfuegos (2ª parte)


La bahía de Cienfuegos está considerada como una de las más bellas del país por sus tranquilas aguas y su alto valor paisajístico. Vistas dede la embarcación con la que hicimos el paseo marítimo.

La Bahía de Cienfuegos, conocida como Bahía de Jagua, debe su nombre al antiguo asentamiento aborigen que se encontraba en esta zona a la llegada de los españoles denominado cacicazgo de Jagua. La bahía está considerada como una de las más bellas del país por sus tranquilas aguas y su alto valor paisajístico, lo que la hace ideal para la práctica de deportes náuticos y la atracción del turismo. Aquí se encuentra el que fue barrio aristocrático de la ciudad a principios del siglo XX. Desde la embarcación  en la que dimos un paseo marítimo por la costa pudimos contemplar originales edificaciones construidas en la primera mitad del siglo XX. Nuestro paseo en bote, de punta a punta de la bahía, acabó con un repentina tormenta que nos empapó y de la que nos refugiamos en el bar que había a la entrada del embarcadero hasta la llegada del autobús.

El grupo de viaje entrando en la embarcación que nos dió un paseo por la bahía de Cienfuegos.


Luisa, Elena, Paco, Iris, Tomás, Paloma, Pilar, Rogelio y Juan Carlos en la embarcación de paseo por la Bahía de Jagua, Cienfuegos.


Vista desde cubierta de las impresionantes edificaciones de  la zona de Punta Gorda construidas a la orilla del mar.


CLUB CIENFUEGOS. El Cienfuegos Yacht Club es uno de edificios eclécticos más bellos de la ciudad de Cienfuegos. Se inauguró en 1920. El edificio tiene tres niveles y está rematado por un domo y cuatro torres, dos de ellas con cúpulas y dos con miradores. Su característica combinación de verde y blanco alude a los colores deportivos de Cienfuegos. Tiene dos restaurantes especializados en comida marinera.


PALACIO AZUl. Es una de las edificaciones más antiguas de la zona. Construida por Emilio Menéndez Acebal en los años 20 del siglo pasado, se distingue por su elegante cúpula de cerámica dorada. Desde 2003 funciona como hotel y en 2007 alcanzó la categoría de Hotel Encanto.


PALACIO DE VALLE. El palacio de Valle es el emblema de la comarca por sus originales rasgos arquitectónicos, históricos y ambientales, lo que le hizo merecedor en 1990 de la declaración de Monumento Local. Su construcción, entre 1913 y 1917,  fue un encargo del comerciante azucarero Acisclo Del Valle Blanco, uno de los comerciantes más ricos de Cuba. Se caracteriza por su original combinación de estilos gótico-veneciano y neo-mudejar que recuerdan las construcciones árabes de Granada y Sevilla. La fachada posee tres torres que simbolizan el poder, la religión y el amor. En la actualidad es un restaurante de lujo en el que cenamos la última noche de nuestra estancia en Cienfuegos.

Una finca rural junto a la Ciénaga de Zapata.



Paloma y JC en uno de los puestos de la granja rural Fiesta Campesina donde vendían postales, artesanía, libros y CDs.
(Foto: Tomás)


En nuestros desplazamientos  a Cienfuegos y Varadero hicimos parada técnica en un sitio muy agradable llamado "Fiesta Campesina", una especie de granja rural ubicada a ocho kilómetros del Parque Nacional y Reserva de la Biosfera "Ciénaga de Zapata", el mayor humedal del Caribe insular. Es éste un idílico lugar en el que se pueden practicar actividades deportivas como senderismo o buceo ya que se encuentra muy cerca del mar y playa Girón.

Carátula del CD del grupo musical FIESTA CAMPESINA.
Fiesta Campesina es una finca donde crecen y se crían ejemplares de la flora y fauna autóctonas de Cuba: orquídeas, mangos, cocoteros, palmas reales -el árbol nacional de Cuba- etc. y, entre la fauna, gallinas, pavos reales, cebús blancos, vacas, caballos y otros animales. Al mismo tiempo, y a modo divulgativo,  se exponen utensilios de uso común por el campesinado, relacionados, sobre todo, con las plantaciones de la caña de azúcar.

Entre la exhuberante vegetación del lugar una simpática y amable mujer, ya mayor, que regentaba la barra al aire libre "Piña Colada", servía estos reconstituyentes cócteles, a base de miel y ron, la famosa vitamina erre de la que nos hablaba con frecuencia nuestra guía Irma. En otro chiringuito se podía degustar la bebida típica del lugar: "el guarapo", hecha con jugo de caña de azúcar bien prensada a la que se le añade, para que no esté tan dulce, unas gotitas de lima o un poco de ron.  En una tienda se vendía artesanía de cerámica y barro, postales, libros, CDs de música tradicional cubana y otros recuerdos para los turistas.

Mientras estábamos tomando un café un grupo de música tradicional nos amenizaba la estancia con canciones tan conocidas por nosotros como "Cantinero de Cuba", "Cuando salí de Cuba" y "La Paloma", la popular canción de Los Panchos, esta última a petición mía. Como recuerdo les compré un CD que vendían con temas de su repertorio.



Un cartel señala la entrad a la finca FIESTA CAMPESINA.
(Resto de fotos: JCGP)

Rústica entrada a la finca granja "Fiesta Campesina".


La finca Fiesta Campesina se encuentra antes de llegar a la Ciénaga deZapata.


Irma, Paco, Paloma, Tomás y Elena abandonando la Finca Campesina y entrando en el autobús de Transtur con el que hicimos el recrrido por Cuba.

Una de los integrantes del grupo musical Fiesta Campesina haciendo un descanso a la sombra.


Paloma junto a un cartel con flechas indicativas de los lugares a visitar en esta granja riural campesina.


Un campesino limpia la hierba en una rincón de la finca rodeado de altísimas palmeras reales, el árbol
nacional símbolo de Cuba. La "Ciénaga de Zapata" fue declarada ParqueNacional por el
gobierno cubano y Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
Detrás de Paloma y JC, atado y bajo una techumbre que le hace sombra,  descansa un ejemplar bovino de Cebú blanco.




Vídeo del grupo de música tradicional Fiesta Campesina. JCGP, 2019.