domingo, 15 de noviembre de 2020

"Fusterlandia", el arte que transformó un pueblo costero

Fusterlandia, un proyecto cultural del artista cubano José Antonio Rodriguez Fuster (Villa Clara, Cuba, 1946),
en Jaimanitas (poblado costero muy cerca de La Habana). En la foto Paloma y Juan Carlos a la entrada de la casa-taller de Fuster y al fondo Elena entrando una vez que ha escampado.



Este día visitamos por la mañana la parte mas histórica de La Habana y al mediodía el autobús nos dejó en el restaurante El Aljibe. Sergio, el dueño de este restaurante. inaugurado en 1993, guarda celosamente el secreto de su manera exclusiva de hacer el pollo. Terminada la comida Irma nos llevó a ver el segundo gran proyecto cultural que se estaba desarrollando muy cerca de La Habana, en el pequeño poblado pesquero de Jaimanitas. Allí, el artista cubano José Antonio Rodriguez Fuster (Villa Clara, Cuba, 1946), había transformado las casas y calles del pueblo en una explosión de color y fantasía. Quizás "fusterlandía" sea un nombre poco apropiado para este proyecto ya que parece relegarle a un parque temático disneyano, cuando la intención del artista no era otra que acercarlo más a una especie de "Parque Güell" gaudiano.


Paco, Elena, Luisa, Tomás, Paloma y Andrés comen en el restaurante El Aljibe (La Habana), famoso por su manera especial de preparar el pollo, antes de partir hacia Fusterlandia en Jaimanitas.



El autobús nos dejó muy cerca de la casa-taller del artista donde nos recibió su hijo mayor, Ale Fuster, director del proyecto que tras ponernos un video sobre la obra de su padre nos invitó a visitar las instalaciones que ocupan varias dependencias distribuidas en dos plantas, con piscina, fuentes y sala de exposiciones incluidas. En el exterior el artista cubano ha intervenido a lo largo de los años en muchas fachadas, muros, tejados y hasta paradas de bus de la pequeña localidad. Fue na visita muy grata bajo una lluvia intermitente que cesó al poco rato de llegar. Algunos compramos dibujos, postales o pequeños cuadritos de madera como recuerdo de la visita.


En la foto con camiseta roja Alen Fuster, hijo mayor del artista que dirige el proyecto conocido como "Fusterlandia", posa a la entrada de uno de los talleres de la vivienda. Por cualquier sitio se pueden leer mensajes escritos con frases de José Martí, Alejo Carpentier, Onelio Jorge Cardoso o Ernest Hemingway.


Un "almendrón"  pasa por una de las calles de Jaimanitas con las coloridas viviendas intervenidas por el artista Fuster.


Un grupo de jóvenes cubanos montados en sus bicicletas charla en la calle junto a un muro adornado con losetas pequeñas de cerámica que dibujan las banderas y el retrato del comandante venezolano Hugo Chávez, con la frase: "el mejor amigo". Al fondo espera nuestro autobús aparcado en un lateral de la calle.


Tomás, Paloma, Paco y otros integrantes del grupo salen de la casa de Fuster en dirección al autobús de vuelta al hotel.


sábado, 14 de noviembre de 2020

Callejón de Hamel


Paloma y JC en pleno centro del Callejón de Hamel, junto a una escultura hecha con una bañera y una columna de yeso.

Irma, nuestra guía local,  tenía proyectado enseñarnos dos curiosos proyectos culturales que desde hacía algunos años se estaban desarrollando en la ciudad de La Habana, y que se salían un poco del circuito turístico de la ciudad: el "Callejón de Hamel" y "Fusterlandia". El Callejón de Hamel lo vimos por la tarde, al terminar nuestro paseo por La Habana Moderna. Para ello nos desplazamos al barrio de Cayo Hueso, en el Centro de La Habana, entre las calles Aramburu y Hospital, donde  hay unos barrios mas marginales y por tanto menos turísticos. En otra entrada os hablaremos de Fusterlandia, el otro curioso proyecto desarrollado más a las afueras de la ciudad, en el extrarradio.


A la izquierda Salvador González, impulsor del proyecto de Hamel, entrando en el callejón. En la foto de la derecha el artista charlando con Tomás ante la presencia de Paco y Pilar.


Los antecedentes de Hamel.

Hamel es el segundo apellido de Fernando Belleau Hamel, un norteamericano que compró unos terrenos en la barriada de Cayo Hueso, en la Habana, a principios del pasado siglo XX. Fernando Beleau se preocupó de las comunidades de chinos y otros inmigrantes que llegaban a La Habana y creo algunas empresas de fundición de hierro para dar trabajo a esta población, facilitándoles al mismo tiempo viviendas dignas donde vivir. Con el paso del tiempo las autoridades municipales, en reconocimiento a esta dedicación, le homenajearon dando su segundo apellido a una de las calles del lugar.


Paloma junto a una obra artística a base de piedras, hierros y otros materiales de desecho de obras, titulada  "La Nave del Olvido", en referencia a uno de los éxitos musicales de los años 70, del mexicano José José.


Un proyecto cultural de Salvador González.


Desde los años 90 del pasado siglo y gracias a la iniciativa del artista Salvador González Escalona, pintor, escultor y muralista, con el que pudimos estar charlando unos minutos, a la puerta de su Galeria de Arte,  el  callejón de Hamel se ha ido transformando estos años en un proyecto cultural donde han primado las raíces afrocubanas tan innatas en una parte de la población cubana. Este sentimiento ancestral se ha reflejado sobre todo en el arte y en la práctica religiosa, como veremos cuando hablemos de la ciudad de Trinidad. Aquí se pueden contemplar pinturas, esculturas y murales que abarrotan este pequeño espacio entre casas derruidas y calles  sin urbanizar donde los chicos juegan al fútbol y los mayores charlan amenamente en las esquinas o sentadas en las sillas en las aceras. Observándolas puedes ver como muchas de esta obras están hechas de restos de viejas bicicletas, bañeras abandonadas, puertas desvencijadas o hierros de chatarra. Tras una breve introducción a la cultura y religión afrocubana por parte de uno de los discípulos de Salvador nos llevaron a una Galería de Arte con pinturas de este artista y luego pudimos pasear libremente por el callejón para contemplar el resto de obras expuestas al aire libre como los coloridos murales que adornan todas sus paredes y que representan como ninguno el sincretismo religioso y cultural de la isla. Los dibujos reproducen distintos dioses y orishas, símbolos espirituales y animales, con poemas o leyendas escritas en ellos, sobre la vida, el amor o la dignidad. Nos decibel discípulo de Salvador que existe un Nganga o lugar sagrado para la celebración de los ritos de la religión de Palo Monte.

(Con información extraída de la pag. web EcuRed-enciclopedia cubana).