sábado, 5 de noviembre de 2022

LOS HOTELES CUBANOS


Hotel Tryp Habana Libre (La Habana). Fachada, habitación interior, terraza y living.

La única pega que se le pueda poner a los hoteles en los que estuvimos en Cuba es que estaban faltos de mantenimiento. Alguno, como el Tryp Habana Libre, necesitaba una reforma de pintura, puertas, ventanas, ascensor y suelo. El de Cienfuegos, La Unión, que estaba bastante bien mantenido y tenía una presencia agradable, muy colorida. En cuanto al Marina Varadero, en la playa del mismo nombre, me dio la sensación de querer ser un resort (tipo Puntacana) pero con infraestructuras antiguas. Los cubanos lo achacan al insistente bloqueo de la isla por parte de los Estados Unidos, bloqueo que también esta provocando escasez de alimentos, materiales y, hoy más que nunca, turistas.

Hotel Tryp Habana Libre, donde empezó la Revolución.

En sus tiempos tuvo que ser impresionante este hotel, por su altura y su famoso mural de azulejos en la fachada. Hoy es un edificio al que se le nota el paso de los años. El hotel Habana Libre  está situado en una de las mejores zonas  de Vedado, en La Habana Moderna, en la calle 23. Justo  enfrente nos topamos con la heladería Coppelia, famosa por haber sido escenario de algunas escenas de la película "Fresa y chocolate", de Tomás Gutierrez Alea.  Cuando nosotros pasamos una tarde que íbamos paseando desde el hotel al malecón, a unos minutos escasos de allí, la vimos muy animada con grupos de jóvenes charlando en su terraza. El edificio de la heladería, construido en 1966, es de planta baja a base de hierro y cristal. 


Paloma en el patio ajardinado del Hotel Boutique La Unión de Cienfuegos.


Hotel Boutique La Unión (Cienfuegos).

Este cénttrico y coqueto hotel de Cienfuegos nos gustó mucho. El edificio es clásico de la época colonial con la fachada pintada de color verde. Estaba en una de las calles más céntricas y a pocos pasos del parque José Martí.


Hotel Meliá Marina Varadero (Varadero)


Vista del complejo hotelero de Varadero desde la terraza de nuestra habitación en el Hotel Meliá Varadero, al fondo se ve el mar.




domingo, 7 de noviembre de 2021

Día 2 / 19 de septiembre de 2019, La Habana vieja.



Plaza de Armas. En esta histórica plaza comenzamos nuestro recorrido a pié con nuestra guía Irma que nos fue explicando muy didácticamente cómo tuvo lugar el origen de la ciudad precisamente aquí.



Después de desayunar nos quedamos en el hall del hotel a esperar que llegara el resto de los integrantes del grupo para reunirnos con Irma y empezar la ruta por la capital de Cuba. Como el día estaba muy inestable, llovía y dejaba de llover a cada momento, ya en el autobús Irma nos dijo que en función de como variara el tiempo podríamos o ir a ver la ciudad vieja o quedarnos en Vedado y conocer La Habana moderna que estaba previsto para el día siguiente. Al final se decidió  por irnos a La Habana vieja y aunque en algún tramo nos llovió, en general pudimos hacer la visita sin mayores contratiempos. Hicimos el trayecto directamente hasta el otro extremo de la ciudad que lindaba ya con el puerto. El autobús nos dejó muy cerca de la plaza de Armas. 

El Templete es un edificio neoclásico donde crece un precioso árbol llamado ceiba y donde cuenta la leyenda que en 1599 se fundó la ciudad de San Cristóbal de La Habana.


LA PLAZA DE ARMAS


Y fue en esta histórica plaza donde comenzamos nuestro recorrido a pie con nuestra guía Irma que nos fue explicando muy didácticamente cómo tuvo lugar el origen de la ciudad precisamente aquí frente al Templete, un edificio neoclásico donde crece un precioso árbol llamado ceiba y donde cuenta la leyenda que en 1599 se fundó la ciudad de San Cristóbal de La Habana. Bajo una frondosa ceiba, árbol tropical sagrado para los nativos de Centroamérica, se celebró la primera reunión del cabildo y también la primera misa. Ya se habían ido las nubes y el sol brillaba en esta mañana primorosa. Una de las impresiones más  impactantes es el color de la piedra blanca de los edificios que te trasladan a la época de su construcción. Es como si el tiempo se hubiera paralizado. Al otro lado se veía el Castillo de la Real Fuerza, con su torre que se asemeja a la Giralda. Atrás teníamos una acogedora plaza poblada de palmeras y más ceibas y al fondo se divisaba el Palacio de los Capitanes Generales. Sin darnos cuenta nos habíamos trasladado al siglo XVI, cuando España era un gran Imperio y descubríamos estas ignotas tierras para bien y para mal de sus habitantes. De momento, durante este agradable paseo por la Habana, estamos disfrutando  y sorprendiéndonos a cada paso. es temprano y hay algunos lugareños que están a lo suyo, ya no tan sorprendidos por este numerosos grupo de turistas que no para de disparar sus móviles para fotografiar  cada detalle de la ciudad. Seguimos andando y nos dirigimos a la plaza de la Catedral. Esta plaza también es preciosa. Destaca la Catedral de San Cristóbal construida también con esa piedra blanca porosa que le da una aspecto muy colonial. A un lado un grupo de guapas mujeres ataviadas con unos folclóricos y coloridos vestidos nos ofrecen artesanía para llevar de recuerdo a casa. Junto a ellas un viejo hombre extemporalmente vestido de forma elegante y con un exagerado habano entre los dedos trata de evocar a los gerifaltes de otros tiempos. Después de ver la catedral por dentro nos dirigimos por la calle Empedrado a una de las primera visitas incluidas en el tour: "LA BODEGUITA del MEDIO". 


Paloma,  Luisa y Paco posan con un mojito en la mano  junto a un paisano cubano a la entrada de la Bodeguera del Medio.


LA BODEGUITA DEL MEDIO.


Se trata de un famoso  restaurante y bar que hizo famoso el escritor americano Ernest Hemingway cuando  dijo que aquí se beben los mejores mojitos del mundo. Ernest Miller Hemingway fue uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois, Estados Unidos y se suicidó el 2 de julio de 1961 en la localidad de Ketchum, Idaho.  Hemingway vivió en Cuba, en las décadas de 1940 y 1950. Es media mañana y la calle se ha llenado de turistas y  lugareños. Nadie mendiga. Reina la amabilidad y la cortesía y un grupo de músicos se dispone a interpretar  el cancionero popular.


Escultura en recuerdo de Ernest Hemingway junto a una foto del escritor con un revolucionario Fidel Castro, en la barra del Floridita, otro bar en La Habana Vieja famoso por sus daiquiris.


ERNEST HEMINGWAY EN CUBA


Hemingway vivió unos años en Cuba en la Finca Vigía. Tenía un barco con el que salía navegar y al que llamó Pilar.  No obstante su residencia allí se fue complicando por la cantidad de invitados que pasaban por su casa y la curiosidad de los turistas que provocó que ya no se sintiera tan a gusto como al principio y en 1959 empezó a planear trasladarse permanentemente a Idaho (EEUU) donde había comprado una casa con vistas al río Big Wood en las afueras de Ketchum. A pesar de sus simpatías por el nuevo  el gobierno de Fidel Castro y el derrocamiento de Fulgencio Bautista, el escritor y su mujer Mary decidieron abandonar Cuba, después de enterarse de la noticia de que Castro quería nacionalizar las propiedades de los estadounidenses y otros extranjeros en la isla. En julio de 1960, los Hemingway salieron de Cuba por última vez, dejando obras de arte y manuscritos en un banco en La Habana. Después de la Invasión de Playa Girón en 1961, la Finca Vigía, incluyendo la colección de unos «cuatro a seis mil libros» de Hemingway, fue expropiada por el gobierno cubano.


Paloma y yo nos hicimos esta selfi de recuerdo de nuestro paso por el Floridita donde probamos los famosos daiquiris.




domingo, 15 de noviembre de 2020

"Fusterlandia", el arte que transformó un pueblo costero

Fusterlandia, un proyecto cultural del artista cubano José Antonio Rodriguez Fuster (Villa Clara, Cuba, 1946),
en Jaimanitas (poblado costero muy cerca de La Habana). En la foto Paloma y Juan Carlos a la entrada de la casa-taller de Fuster y al fondo Elena entrando una vez que ha escampado.



Este día visitamos por la mañana la parte mas histórica de La Habana y al mediodía el autobús nos dejó en el restaurante El Aljibe. Sergio, el dueño de este restaurante. inaugurado en 1993, guarda celosamente el secreto de su manera exclusiva de hacer el pollo. Terminada la comida Irma nos llevó a ver el segundo gran proyecto cultural que se estaba desarrollando muy cerca de La Habana, en el pequeño poblado pesquero de Jaimanitas. Allí, el artista cubano José Antonio Rodriguez Fuster (Villa Clara, Cuba, 1946), había transformado las casas y calles del pueblo en una explosión de color y fantasía. Quizás "fusterlandía" sea un nombre poco apropiado para este proyecto ya que parece relegarle a un parque temático disneyano, cuando la intención del artista no era otra que acercarlo más a una especie de "Parque Güell" gaudiano.


Paco, Elena, Luisa, Tomás, Paloma y Andrés comen en el restaurante El Aljibe (La Habana), famoso por su manera especial de preparar el pollo, antes de partir hacia Fusterlandia en Jaimanitas.



El autobús nos dejó muy cerca de la casa-taller del artista donde nos recibió su hijo mayor, Ale Fuster, director del proyecto que tras ponernos un video sobre la obra de su padre nos invitó a visitar las instalaciones que ocupan varias dependencias distribuidas en dos plantas, con piscina, fuentes y sala de exposiciones incluidas. En el exterior el artista cubano ha intervenido a lo largo de los años en muchas fachadas, muros, tejados y hasta paradas de bus de la pequeña localidad. Fue na visita muy grata bajo una lluvia intermitente que cesó al poco rato de llegar. Algunos compramos dibujos, postales o pequeños cuadritos de madera como recuerdo de la visita.


En la foto con camiseta roja Alen Fuster, hijo mayor del artista que dirige el proyecto conocido como "Fusterlandia", posa a la entrada de uno de los talleres de la vivienda. Por cualquier sitio se pueden leer mensajes escritos con frases de José Martí, Alejo Carpentier, Onelio Jorge Cardoso o Ernest Hemingway.


Un "almendrón"  pasa por una de las calles de Jaimanitas con las coloridas viviendas intervenidas por el artista Fuster.


Un grupo de jóvenes cubanos montados en sus bicicletas charla en la calle junto a un muro adornado con losetas pequeñas de cerámica que dibujan las banderas y el retrato del comandante venezolano Hugo Chávez, con la frase: "el mejor amigo". Al fondo espera nuestro autobús aparcado en un lateral de la calle.


Tomás, Paloma, Paco y otros integrantes del grupo salen de la casa de Fuster en dirección al autobús de vuelta al hotel.


sábado, 14 de noviembre de 2020

Callejón de Hamel


Paloma y JC en pleno centro del Callejón de Hamel, junto a una escultura hecha con una bañera y una columna de yeso.

Irma, nuestra guía local,  tenía proyectado enseñarnos dos curiosos proyectos culturales que desde hacía algunos años se estaban desarrollando en la ciudad de La Habana, y que se salían un poco del circuito turístico de la ciudad: el "Callejón de Hamel" y "Fusterlandia". El Callejón de Hamel lo vimos por la tarde, al terminar nuestro paseo por La Habana Moderna. Para ello nos desplazamos al barrio de Cayo Hueso, en el Centro de La Habana, entre las calles Aramburu y Hospital, donde  hay unos barrios mas marginales y por tanto menos turísticos. En otra entrada os hablaremos de Fusterlandia, el otro curioso proyecto desarrollado más a las afueras de la ciudad, en el extrarradio.


A la izquierda Salvador González, impulsor del proyecto de Hamel, entrando en el callejón. En la foto de la derecha el artista charlando con Tomás ante la presencia de Paco y Pilar.


Los antecedentes de Hamel.

Hamel es el segundo apellido de Fernando Belleau Hamel, un norteamericano que compró unos terrenos en la barriada de Cayo Hueso, en la Habana, a principios del pasado siglo XX. Fernando Beleau se preocupó de las comunidades de chinos y otros inmigrantes que llegaban a La Habana y creo algunas empresas de fundición de hierro para dar trabajo a esta población, facilitándoles al mismo tiempo viviendas dignas donde vivir. Con el paso del tiempo las autoridades municipales, en reconocimiento a esta dedicación, le homenajearon dando su segundo apellido a una de las calles del lugar.


Paloma junto a una obra artística a base de piedras, hierros y otros materiales de desecho de obras, titulada  "La Nave del Olvido", en referencia a uno de los éxitos musicales de los años 70, del mexicano José José.


Un proyecto cultural de Salvador González.


Desde los años 90 del pasado siglo y gracias a la iniciativa del artista Salvador González Escalona, pintor, escultor y muralista, con el que pudimos estar charlando unos minutos, a la puerta de su Galeria de Arte,  el  callejón de Hamel se ha ido transformando estos años en un proyecto cultural donde han primado las raíces afrocubanas tan innatas en una parte de la población cubana. Este sentimiento ancestral se ha reflejado sobre todo en el arte y en la práctica religiosa, como veremos cuando hablemos de la ciudad de Trinidad. Aquí se pueden contemplar pinturas, esculturas y murales que abarrotan este pequeño espacio entre casas derruidas y calles  sin urbanizar donde los chicos juegan al fútbol y los mayores charlan amenamente en las esquinas o sentadas en las sillas en las aceras. Observándolas puedes ver como muchas de esta obras están hechas de restos de viejas bicicletas, bañeras abandonadas, puertas desvencijadas o hierros de chatarra. Tras una breve introducción a la cultura y religión afrocubana por parte de uno de los discípulos de Salvador nos llevaron a una Galería de Arte con pinturas de este artista y luego pudimos pasear libremente por el callejón para contemplar el resto de obras expuestas al aire libre como los coloridos murales que adornan todas sus paredes y que representan como ninguno el sincretismo religioso y cultural de la isla. Los dibujos reproducen distintos dioses y orishas, símbolos espirituales y animales, con poemas o leyendas escritas en ellos, sobre la vida, el amor o la dignidad. Nos decibel discípulo de Salvador que existe un Nganga o lugar sagrado para la celebración de los ritos de la religión de Palo Monte.

(Con información extraída de la pag. web EcuRed-enciclopedia cubana).

viernes, 3 de abril de 2020

Bienvenido a Cuba.

El grupo al completo a los pies del Capitolio, antigua sede del Gobierno cubano, en La Habana Vieja.
(Pilar y Rogelio, Elena y Luisa, Tomás, Paco y Andrés, Mari Ángeles, Cecilia y Marcelo, Ángeles y Miguel Ángel, Josefa y Santiago, Mari Carmen y Alberto, Petronila y Elías, Josefina y José Luis, Teresa, Julia y Ángel, Paloma y Juan Carlos e Iris).

"Cuba mira el horizonte con angustia. Las sanciones de EEUU a las empresas que transportan petróleo a la isla causan un grave desabastecimiento. Las colas para repostar en las gasolineras han sido de hasta seis horas. Las dificultades crecen cada día y con ellas la ansiedad de los ciudadanos."
Extracto de la crónica de Mauricio Vicent,  corresponsal de EL PAIS  
(publicado el 1 de octubre, 4 días después de nuestra vuelta).

Con este poco atractivo título, "Bienvenido a Cuba", la Comunidad de Madrid nos ofrecía en su catálogo "Rutas Culturales 2019", un viaje muy deseado por nosotros pero que siempre dejábamos para más adelante, hasta que por fin este año decidimos conocer la que llaman, y con razón, la perla del Caribe, antes de que los futuros acontecimientos, en la nueva era post-Fidel, pudieran transformar la Isla en un "parque temático". El circuito a simple vista parecía un poco ajustado en cuanto a lugares y tiempo ya que en una semana tampoco es que pudiéramos ver mucho pero, a la vista de los resultados, ha sido una experiencia gratificante de las que siempre dices: la próxima vez veremos el resto.

Sin contar los más de siete mil kilómetros que la separan de Madrid, en Cuba hicimos un recorrido de más de setecientos kilómetros en los que conocimos a un pueblo muy educado, alegre, atento y resignado, preciosas ciudades como La Habana, Cienfuegos y Trinidad, y un grupo de compañeros de viaje maravilloso que, junto con nuestras simpáticas guías, Irma (cubana) e Iris, nos hicieron disfrutar de unos días inolvidables. Y eso es lo que vamos a tratar de contaros en este blog que queremos compartir con todos vosotros y, muy especialmente con Elena, Luisa, Pilar, Paloma, Iris, Irma, Tomás, Paco, Andrés, Rogelio y el autor de este blog, Juan Carlos.

"CUBA MÁS ALLÁ DE
FIDEL", de Jorge Moreta.
El título del blog  hace referencia a una frase de Irma, nuestra guía cubana, al despedirse: "a Cuba no hay que entenderla, ni nosotros mismos los cubanos la entendemos, a Cuba hay que quererla". Una gran guía nuestra Irma y un gran país Cuba que, lamentablemente, parece que está volviendo nuevamente a los tiempos de lo que, en su día, se conoció como el "Periodo Especial", aquella crisis provocada por la desintegración de la URRS a comienzos de los noventa que lleno las calles y plazas de protestas en contra de la ineficiencia de la economía del gobierno de Fidel. Ojalá superen con creces tanta carencia y puedan disfrutar de lo que más vale en el mundo: SALUD y LIBERTAD.

Para el contenido de este blog me ha servido de mucho la lectura del libro CUBA MÁS ALLÁ DE FIDEL, de Jorge Moreta, (ediciones Altaïr, 2009) del que recomiendo su lectura.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Santa Clara, el santuario de la Revolución cubana.

"Che, caballero sin tacha y sin miedo", reza un cartel encima del tejado de una vivienda en Palmira, una de las localidades por las que pasamos antes de llegar a Santa Clara (Todas las fotos de esta entrada: JCGP).

Después de pasar dos noches en Cienfuegos, salimos puntuales a las 9 de la mañana con destino a Varadero. En el trayecto nos desviaremos un poco para hacer una parada en Santa Clara, con el fin de visitar el Memorial del Che Guevara. En total 315 kilómetros de recorrido con lo que tenemos previsto llegar al resort playero al mediodía, justo para comer.

Santa Clara está a una distancia de 83 kilómetros de Cienfuegos, es la capital de la provincia de Villa Clara, situada en el centro de Cuba. Santa Clara es conocida, sobre todo, por ser aquí donde se libró, en 1958, la última batalla de la guerra de guerrillas dirigida por el Che Guevara lo que motivó el fin de la dictadura de Batista. También Santa Clara es famosa por sus monumentos relacionados con la revolución, aquí se supone que está enterrado el cadáver del Che, y, desde 1998, es conocida también por ser aquí donde celebró, ante más de 150.000 personas, su primera misa el Papa Wojtyla, Juan Pablo II, en su histórico viaje a Cuba invitado por Fidel Castro. De aquella visita quedan algunos recuerdos como la figura del pontífice a tamaño real expuesta en una de las capillas de la Catedral de San Cristobal en La Habana. Quienes la han visitado dicen que la ciudad de Santa Clara, doscientos mil habitantes, es muy bonita pero, lamentablemente, nosotros, con un programa tan corto de tiempo, tuvimos que pasar de largo. Al atravesar Palmira, una de las pequeñas poblaciones cercanas a Cienfuegos, entrevimos desde el autobús unas pequeñas casas bajas en cuyos tejados lucía un gran cartel con el rostro dibujado del famoso guerrillero y la frase  "Che, caballero sin tacha y sin miedo". Nuestro destino era el Conjunto Escultórico Memorial Comandante Ernesto Che Guevara que estaba a las afueras, en el oeste de la ciudad, en la Plaza de la Revolución.

Paloma y JC en las escalinatas por las que se accede al espectacular conjunto escultórico "Comandante Ernesto Che Guevara" en la plaza de la Revolución de Santa Clara, inaugurado en 1997.


Para algunos este Memorial es "tan ostentoso como horrendo, de gusto retorcido y clara inspiración soviética, incapaz de condensar emociones" (1). Es cierto que el conjunto formado por cuatro monolitos, al que hay que acceder subiendo altos escalones, se ve muy perdido en una grandiosa plaza capaz de reunir a cientos de miles de personas. Que las moles pétreas que rodean la figura del Che son demasiado impersonales y que tener que leerse toda una misiva en una de ellas, la carta que dejó escrita como despedida antes de partir hacia Bolivia,  es un esfuerzo ímprobo. Sin embargo la enorme escultura del Ché con el brazo escayolado (se lo había roto en na batalla) es muy realista y tiene tanto atractivo mediático como su icónica cara silueteada. Los bajorrelieves de las moles representan escenas de la batalla de Santa Clara y mensajes del Ché. El conjunto es  obra de los arquitectos cubanos Blanca Hernández y Jorge Cao, y se erigió de forma muy precipìtada con el fin de inaugurarse eel 28 de diciembre de 1988, cuando se cumplió el 30º aniversario de la batalla de Santa Clara. Cuando lo visitamos unos soldados con uniforme color caqui vigilaban de forma desenfadada el lugar.

Unos soldados que vigilan el Conjunto escultórico charlan amenamente junto a los bajorrelieves del monumento.
En un edificio aparte está el Museo y el Mausoleo al que unas jóvenes celadoras nos impidieron entrar con cámaras, bolsos o mochilas. El Museo es una paseo visual por la vida del Che. En una única sala se exponen por un lado fotografías desde que era un niño hasta que murió asesinado por el ejercito de Bolivia en octubre de 1967, y por otro  objetos personales como la pistolera, el uniforme, el reloj, la pipa, la cantimplora donde bebía mate, la boina que solía lucir, el teléfono que utilizó en la batalla de Santa Clara, un juego de ajedrez, anticuadas armas de fuego que utilizó, el plato donde le sirvieron la última comida en la Higuera (Bolivia) antes de morir y otros objetos de compañeros suyos de revolución.

En una de las fotos que ilustran la vida del Che Guevara y que se expone en el Museo aparecen Fidel y Raul Castro con el Che. El museo es obra de la arquitecta Blanca Hernández Guvernau.

Por último está el Mausoleo. Se trata de un habitáculo frío y poco iluminado que tiene al fondo una especie de cueva que imita la selva, con un pequeño estanque y vegetación de la Sierra Maestra y en el centro un brasero donde arde continuamente una llama. En las paredes hay incrustados unos medallones con el rostro esculpido de los guerrilleros que murieron con el Che, 38 en total, en Bolivia y cuyos restos fueron hallados 30 años después de su muerte y trasladados a Cuba en 1998. Junto a ellos está el medallón del Che al que un ténue chorro de luz, imitando una estrella de seis puntas, ilumina de forma destacada.

Tomás fue capaz de leerse entera la carta de despedida que dejó escrita el Che antes de irse a Bolivia y que está transcrita en uno de los bloques pétros del conjunto escultórico.
La escultura del Che es obra del artista José de Lázaro Bencomo (Delarra) y mide 6,80 metros de alto. En unas vallas publicitarias que hay al fondo de la plaza se lee: "Fue una estrella quien te puso aquí y te hizo de este Pueblo".
Parroquia de nuestra Señora del Rosario, Palmira, Cienfuegos (1908)
Rogelio y Pilar posan a los pies del Monumento al Che, en Santa Clara.
Paloma y JC junto a uno de los bajorrelieves del conjunto escultórico.
Detrás la escultura del Che que mide 6,8 metros de altura.

Nuestro trayecto de 315 kms desde Cienfuegos a Varadero pasando por Santa Clara.



Como no pudimos hacer fotos dentro del Museo y del Mausoleo, tal y como os hemos contado, podéis ver algunas publicadas en internet en la web Vanguardia de Villaclara, Cuba.

(1) "Cuba, más allá de Fidel", Jorge Moreta, Altaïr, S.L., Heterodoxos-9, Badalona, 2009